sábado, 19 de agosto de 2017

Treinta




.......... Los 30 son los nuevos 20..........

.......... Cuando lo encuentres lo sabrás ..........

Típicos y tópicos. Frases que suenan vacías. Palabras que no te crees porque no han llegado. El tiempo todo lo cura, te dicen cuando aún no ha pasado. Y no te consuela. Pero realmente pasa, se termina, y entonces no recuerdas aquellas palabras que te resultaron vacías aunque estuvieran llenas de verdad.

¿Cómo sabes que estás enamorado?

No te preocupes, lo sabrás. 

¿Cómo? 

Y de repente me vi sonriendo todos los días. Sonriendo, riendo a carcajadas, disfrutando, llorando de alegría y de tristeza de tanto querer. Queriendo hasta doler. Importándome un comino las cosas insustanciales de la vida, haciendo bromas sobre esa cama siempre deshecha. Bailando hasta doler los pies, viviendo mi adolescencia perdida.

Planeando, ilusionándonos, dibujando el futuro en pedazos de papel. Cantando en bares, en la ducha y en la cama. Mientras cocinamos. Tú tus guarradas y yo mis mierdas sanas. Queso y verduras, cabeza y culo, frío pirenaico y calor a ras. Los locos, los inconscientes, los que debían haber esperado pero no lo han hecho. Los que se ilusionan con un trozo de muro y con una semilla que empieza a germinar. Iguales pero diferentes. Compatibles y cabezotas. Manos que encajan y sueños compartidos. Mi desconcierto y mi certeza. Mi variable y mi constante.

Y hoy los 30. El punto de inflexión, la delgada línea. Y no se me ocurre mejor forma de agradecer que escribir porque sabes que es mi forma de sentir y de expresar. Cocina y letras. Amor en un plato y en servilletas de papel.

Gracias por haberte quedado, gracias por haberme hecho daño y así haberte necesitado. Por cuidarme, por cuidarnos, a mí y a los míos. Por acompañarme en todo. Por enseñarme tu vida, tal cual, sin tapujos. Tú y los tuyos. Porque así se pasa de tú y yo a nosotros. A nuestro ritmo y a nuestra manera. Despacito. Porque si va a estar allí tiene que estar aquí. Despacito aunque nos tachen de veloces.

Porque por muchas mariposas que nos vendan, finales de Disney y de Hollywood, relaciones de redes sociales, parejas ideales y escenarios perfectos... Por mucho que visualicemos ahí la meta, al fin y al cabo, el amor de verdad, el amor con mayúsculas no es más que una variable enloquecida de la vida.


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