Ani, hoy es tu cumple

sábado, 27 de abril de 2019


Dicen que el tiempo no existe. Dicen que el tiempo es una invención del ser humano para poder explicar y controlar lo que le rodea. Que es una creación de la consciencia humana, fruto de su propia limitación, angustia existencial y frustración constante.

Eso quiere decir que estamos todos los días celebrando nada, o celebrando todo. Quiere decir que no hace 35 años que nací, quiere decir que nací, sin más.

El ser humano, triste, confuso, con una meta, nacer y vivir para morir. Límites para controlar, para trabajar, para recompensar. Pero a mí no me gusta pensar así. Me gusta exprimir lo bonito. Me gusta pensar que establecemos límites para celebrar, para motivar. Para decir que hace 35 años que nací y que me siento más yo que nunca. Para estar con mi gente. Para decirles: "Eh, estás aquí, y te quiero aquí 35 años más".

Límites para saber que un abrazo se convierte en magia a partir de los 20 segundos, para saber que un beso te hace cerrar los ojos a partir de los 3. Que desde que nos despertamos hasta que somos conscientes de que estábamos dormidos tardamos 5 segundos, o 5 minutos.

Saber que tardo 40 minutos en hacer una tortilla de patata para los míos, y 15 minutos disfrutando viéndolos comerla.

Que mi fin de semana perfecto duraría tres días. Y, que si me lo otorgaran, suplicaría por cuatro.

Que mi perrón estuvo cuatro meses esperando a que alguien lo quisiera. Y que conté los días desde entonces, porque creí, que cuando pasaran otros cuatro meses desde quererlo, me empezaría a querer él a mí. Que mi perrona no pasó ni un solo día en la protectora, porque la quisimos desde el momento en que vimos su foto con su collar de pastoreo rogando por un lugar que la acogiera.

Que una caminata que me dé agujetas dura 3 horas. Pero la satisfacción de haberla hecho con mi gente estará siempre congelada en las fotos.

No, para mí los límites no tienen como objetivo aliviar la frustración. Su destino es más bonito. Tienen como objetivo atesorar recuerdos, establecer días para celebrar, dividir etapas y marcar nuevos comienzos. Los límites son la eterna oportunidad para volver a empezar. Para volver a creer, para volver a querer, para decir "ahora sí". Dan sentido a los "empiezo el lunes", los propósitos de año nuevo, las promesas sinceras, y las no tanto.

Límites. Los límites dicen que hace 35 años que nací. Que me siento como si tuviera 20, y que exprimiré los días como si tuviera 12. Que la clave, como en todo, no está en la cantidad, sino en la calidad. Y, cuando lo comprendes, pierdes el miedo al paso de los años, y vives la intensidad de todos y cada uno de los días.

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