Sopa fría de sandía y tomate

lunes, 6 de junio de 2016




Todo aquel que  tiene una pasión tiene alguien a quien admirar.

Empieza desde peques. Por lo general los niños sueñan con ser futbolista y las niñas con ser princesa, actriz o cantante. Pasan los años y la figura digna de adoración cambia. Ahora quieren ser médicos, abogados, astronautas o, incluso, youtuber (sí, se lo he escuchado a un niño). Pero siempre hay un nombre detrás.

Siempre hay nombre. Messi, Cristiano, la reina Letizia... Más o menos conocidos, pero siempre existen unos pasos que seguir. Quizá por eso me sienta rara.

Me gusta cocinar desde que tengo uso de razón. Me encanta combinar, probar, inventar... Pero soy la persona más ignorante en lo que a nombres de cocineros se refiere. Cuando hablo con amigos cocineros o con amigos que comparten mi pasión, me alucina la facilidad que tienen para nombrar a este o al otro. Para saber quién hizo esto y quién hizo lo otro. Incluso para afirmar con total rotundidad que determinado plato pertenece a ese cocinero porque salta a la vista su técnica o su forma de emplatar.

Yo no soy de esas. Yo soy de las que reconozco el plato de mi madre o el de mi abuela entre todas las madres del mundo. Pero nada más. Me gusta ver el trabajo de otros cocineros porque así se aprende. Pero muchas veces me da una pereza tremenda por la cantidad de ingredientes imposibles que presentan. Claro que me encantaría poder reproducirlos, sin duda, pero hay veces que lo único que quiero es ir a la frutería de mi barrio y hacer un plato de impresión con ese género que está bueno, bueno y que le quitan de las manos. Sin aires, sin espumas, sin esferificaciones ni gelatina. Cocina básica, pura y primitiva.

Por eso, cuando me topo con un plato de alguno de esos ídolos que cumple estos requisitos, lo reproduzco sin pensar. Y esto me hace feliz. Porque me hace recordar que esos platos "imposibles" son la evolución de estos platos asequibles a los mortales.

Esta sopa de sandía y tomate de Ferrán Adriá es la simplicidad y el buen gusto hecho sopa. A su sencilla elaboración y su brutal sabor, acompañan su colorido primaveral y su aporte vitamínico. Es muy importante introducir frutas y verduras frescas en nuestra dieta, pero a mucha gente le cuesta. Por eso esta sopa es perfecta para hacerlo.

Tanto la sandía como el tomate son ricos en licopeno, por lo que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y a regular el colesterol. Su alto contenido en agua es otro factor muy importante a tener en cuenta en estos meses de verano en los que no debemos esperar a tener sed para hidratarnos.


Ingredientes (para 6 raciones):
  • 1/4 de sandía.
  • 6 tomates medianos.
  • Sal y pimienta.
  • Un puñado de albahaca fresca.
  • Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
  • Pela la sandía. No hace falta que quites las pepitas (a menos que sean de las gordas). Reserva.
  • Corta los tomates en cuartos y quítales el pedúnculo.
  • Tritura la sandía un par de segundos en el procesador de alimentos si ves que todo no te entra. De esta forma, al licuarlo, queda más espacio.
  • Añade el tomate y tritura bien durante 30 segundos o hasta que esté todo bien triturado y homogéneo.
  • Pon a punto de sal y pimienta y dale otro golpe.
  • Cuela la sopa en un colador de malla fina o en un pasapurés. Este paso es opcional, pero quedará más fina.
  • Haz el aceite de albahaca tal y como se hacen los aceites aromatizados a partir de hojas frescas. Es decir, pon un puñado de albahaca en el vaso de la batidora, cubre de aceite y tritura.
  • Sirve la sopa bien fría con un chorro de aceite de albahaca.



Notas.

  • Puedes probar con otro aceite hecho a partir de otra especia, como orégano, salvia...
  • No cometas el error de usar tomate triturado de lata. Al tener dos ingredientes es imprescindible la calidad de los mismos.
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Tofu a la plancha con salsa de zanahoria

lunes, 23 de mayo de 2016



El tofu. Qué tema más controvertido. Desde que la industria "sacó a la luz" la leche de soja, esta legumbre se ha convertido en la panacea de las dietas veganas, por lo menos hasta hace bien poco.

Cuando la alimentación vegana cobró más protagonismo se hizo muy famosa la soja. ¿Por qué? Porque la producción de la soja sale muy barata, por lo que la industria vio una gran oportunidad de negocio.

Pero, ¿es tan buena como la pintan?

Bien, antes de nada, quiero decir que no soy nutricionista, por lo que lo que diré se basa en mi opinión personal.

La soja no es tan buena como la pintan. Es una gran fuente de proteína, sí, pero la proteína de la soja dificulta la correcta absorción del hierro. Además, actualmente más del 90% de la producción de soja es de origen transgénico, por lo que hablábamos antes del gran negocio que vieron las industrias en esta legumbre.

Entonces, ¿es perjudicial comer soja?

Hasta donde yo sé, no es muy recomendable. Pero si limitamos su consumo no deberíamos tener problema ninguno. Al igual que hacemos con los fritos por ejemplo, sabemos que no es recomendable por lo que no los comemos todos los días.

Sintiéndolo mucho yo, hasta que no comercialicen otras opciones veganas en la mayoría de los supermercados, no podré deshacerme de los yogures de soja porque son mi perdición. Sí, existen yogures de coco por ejemplo, pero en mi ciudad parece ser que aún no se han enterado.

Lo mismo ocurre con el tofu y la soja texturizada. Me gustan y no he encontrado otra alternativa que los supla. Por lo que de vez en cuando me pego el capricho.

Con el tofu me pasa como me pasaba con la pechuga de pollo cuando la comía que, aunque me guste, me resulta bastante insípido. Es por eso que me gusta trastear en busca de recetas ricas que lo incluyan para beneficiarme de su proteína (aunque no sea una proteína muy recomendable).

¿Te pasa como a mí?

Pues te voy a dar una opción que creo que te va a encantar. Vamos a combinar el tofu con una salsita rica y bien sencilla para animar el cotarro.

Haremos el tofu a la plancha sin aceite de oliva porque, aunque hayas escuchado que es muy saludable, no es del todo correcto. El aceite de oliva es muy saludable si lo comemos en crudo, pero si lo cocinamos pierde sus propiedades. Además, para planchar el tofu no nos hace falta, porque este suelta mucha agua y no se pegará a la sartén.

Ingredientes (para dos personas):
  • 150 gr de tofu.
  • Especias al gusto.
Para la salsa:
  • 4 zanahorias.
  • 1 cebolla mediana.
  • 75 gr. de vino blanco.
  • 200 gr. de caldo de ave, de verduras, o de agua en su defecto.
  • 10 gr. de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal.
  • Comino.
Elaboración:
  • Pon los ingredientes de la salsa en un cazo adaptado al tamaño y cuece. Si ves que el líquido no cubre lo suficiente por ser demasiado amplio el cazo, añade un poco más de caldo. Cuécelo tapado para no tener que echar más agua y concentrar el sabor.
  • Cuando la zanahoria y la cebolla estén tiernas, pon a punto de sal, añade una cucharadita de comino y tritura. Reserva.
  • Corta el rodajas el tofu y sazónalas con las especias que quieras. Te aconsejo una mezcla de especias, como las que ya venden hechas, indias, orientales... O puedes hacer una mezcla con las que más te gusten.
  • Pon una cucharadita de aceite de oliva virgen en una sartén y haz el tofu a fuego medio-alto aproximadamente un minuto por cada lado.


Notas. 

  • Puedes servir emplatado con la salsa, pero aun así te aconsejo que saques una salsera, no podrás dejar de mojar.
  • Acompaña con unas patatas, unos espárragos verdes, o unas rodajas de calabacín a la plancha.
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Mayonesa de ajo y remolacha vegana (veganesa o sojanesa rosa)

lunes, 9 de mayo de 2016



Si hay una salsa que me guste más que la mayonesa de ajo de mi abuela (lo siento guela, tu "alioli" es lo más, pero no me puedo resistir a este invento), es la mayonesa de ajo de mi abuela combinada con remolacha. El toque dulce de la remolacha suaviza la potencia del ajo y la mezcla es brutal.

Pero a día de hoy he dado un paso más allá, y he llegado al culmen de las salsas que más me gustan (sobre todo para acompañar con patatas fritas y horneadas). Y es la ajonesa rosa, ¡vegana!

Lo sé, últimamente voy mucho del rollo vegano, pero he tenido problemas con la otra receta "no vegana" que estaba preparando y he adelantado esta.

Pero, no te equivoques, esto no es una entrada sobre veganismo, bla, bla, bla... es una entrada ¡super didáctica! Déjame contarte.

En breve, y si me lo permites, empezaré a enseñarte por aquí conceptos más modernillos para impresionar a nuestros comensales de la manera más chorra del mundo. Así que en breve te hablaré de la lecitina de soja. Pero, para ir abriendo boca, vamos a empezar hoy.

¿Sabes lo que es un aire? En cocina claro.

Se llama aire a esa especie de espuma que se utiliza para decorar platos. Se suelen hacer de diferentes colores y sabores. Bien, un aire no es más que la mezcla de un líquido con lecitina de soja a la que se introduce aire mediante el batido hasta que estabilice. Punto pelota.

¿Y a qué ha venido esto?

Viene a que te quiero contar que si la lecitina de soja tiene la capacidad de "estabilizar" un aire por sus propiedades, la leche de soja será la más adecuada para lograr que la veganesa o mayonesa vegetal de turno "monte".

Se pueden hacer veganesas con otros tipos de leches vegetales, pero la leche o bebida de soja es la más adecuada por lo que te acabo de contar. Tan sólo ten en cuenta que la bebida de soja esté libre de azúcares y que no proceda de soja modificada genéticamente (o soja transgénica).

Me parece muy interesante esta versión vegana de la mayonesa porque nos proporciona una mayor tranquilidad al no contener huevo crudo. Seguro que sabes que a día de hoy la mayonesa casera está prohibida en hostelería por los riesgos que conlleva. Bien, con la sojanesa o veganesa nos olvidamos de este problema. También lo evitamos con la lactonesa, es decir, con la versión de la mayonesa hecha con leche de vaca en lugar de huevo. Pero además, la veganesa está 100% libre de crueldad animal.

No olvides que esto no es más que una versión de la veganesa, que particularmente me vuelve loca, pero puedes hacer las modificaciones que quieras en la receta. Tan sólo has de respetar la proporción de leche y aceite. El aceite siempre ha de ser el doble que la leche

Ingredientes:
  • 75 gr de leche de soja.
  • 150 gr de aceite de girasol.
  • 1 diente de ajo.
  • 1/2 remolacha cocida.
  • Sal.
Elaboración:
  • Pela y pica el diente de ajo y la remolacha cocida y viértelos en el vaso de la batidora.
  • Añade la leche de soja y el aceite.
  • Pon la batidora de pie en el fondo del vaso y acciona. NO LA MUEVAS. Es el truco para que no se corte ni la mayonesa, ni la ajonesa ni, en este caso, la sojanesa.
  • Cuando veas que así ya no mezcla más pero aún te queda algo de aceite sin mezclar, inclina la batidora a un lado (sin despegar en su totalidad del fondo) y al otro.
  • Tras esto integra la mezcla con movimientos verticales suaves.
  • Pon a punto de sal y remueve con una espátula hasta integrar.

Notas.
  • Aunque los líquidos se midan en mililitros te dejo las medidas en gramos porque yo he "pesado los líquidos". Soy consciente de que es más fácil que tengas en casa un peso de cocina que un vaso medidor.
  • Para no tener problemas de que se corte utiliza la leche y el aceite a temperatura ambiente.
  • Si quieres veganesa de ajo suprime la remolacha.
  • Si quieres veganesa, suprime el ajo y la remolacha.
  • Si quieres lactonesa cambia la leche de soja por leche de vaca en la misma proporción.
  • También puedes hacerla con aceite de oliva, pero el sabor será mucho más intenso y se comerá el del ajo y la remolacha.
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Tomates rellenos veganos

miércoles, 4 de mayo de 2016



Joe tía, que pesada estás con el rollito vegano.

Podría decir que sí, pero no. Si fuera por mí traería más recetas, pero de momento me estoy cortando. He querido matizar que son veganos porque la gran mayoría de la gente que sigue esta dieta cansa de mirar los ingredientes con lupa para saber si son o no libres de crueldad animal. Por eso he querido dejarlo ya claro en el título.

Pero esta receta es tan apta para una persona vegana como para una persona "normal". Verás que simplemente cambio dos ingredientes que son: leche y queso en polvo. El resto es absolutamente igual. Hay veces que modificar una receta con ingredientes de origen animal por una receta vegana es una TONTERÍA, así con mayúsculas. Y esta en una de ellas.

Así que ahora digo yo. ¿Por qué si es tan simple no pruebas la versión vegana? Así, por probar, para que veas que no es una dieta rara. Y qué narices, porque es más saludable. Hay quien no comparte esto ni por asomo, y cree que la dieta vegana no es saludable porque faltan nutrientes. Pero, aunque no comparta esta opinión, creo que esta vez estaremos todos de acuerdo porque los ingredientes que vamos a sustituir por ingredientes vegetales son lácteos. Y creo que a estas alturas queda muy poquita gente que defienda el lácteo como parte de una alimentación saludable.

¿Me equivoco?

Probablemente sí. Así que si me equivoco, corrígeme. ¡Se abre el debate!
Mientras te lo piensas, vamos con la receta. Hiper fácil y muy sencilla de modificar. Con esta receta quiero que te quede claro que, si aprendes a vaciar y asar tomates, tienes una receta comodín. Puedes rellenarlos de lo que quieras. El límite está en tu imaginación. 

Ingredientes (para dos personas):

  • 2 tomates grandes.
  • ½ cebolla.
  • 2 ajos.
  • 120 gr de setas.
  • 40 ml de vino blanco.
  • 20 gr de nueces.
  • Romero fresco.
  • 1 cucharada de harina.
  • 120 ml de leche de avena.
  • Sal.
  • Pimienta negra.
  • Nuez moscada.
  • Queso vegano en polvo.

Elaboración:

  • Lava y seca los tomates y córtales la parte de arriba.
  • Saca la pulpa con ayuda de una cuchara (PERO NO LA TIRES).
  • Pon los tomates ahuecados junto con sus tapas en un recipiente apto para horno y riega la base con una cucharadita de aceite de oliva.
  • Hornea durante 10-15 minutos a 180ºC. Procura que estén tiernos pero firmes, que conserven su forma. Reserva.
  • Pela y pica en brunoise el ajo y la media cebolla.
  • Pica las setas del mismo modo.
  • Y saca toda la carne de tomate libre de semillas que puedas. Pica la carne de tomate muy fino. Con las semillas puedes hacer un aperitivo como te enseñé aquí.
  • Vamos con la farsa. Echa un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén y, cuando esté caliente, añade la cebolla y el ajo. Echa una pizca de sal para que poche antes.
  • Cuando esté blanda y translúcida añade las setas y rehoga unos minutos. Cuando estén blandas añade el vino blanco.
  • Deja que se evapore el alcohol y añade el tomate.
  • Una vez blando añade las nueces toscamente picadas y el romero fresco.
  • Y haz una bechamel sobre la farsa. Añade una cucharada de harina e integra. Cocina un minuto para que pierda el sabor a crudo y agrega la leche de avena. No hace falta que esté caliente. No hará grumo.
  • Pon a punto de sal, pimienta y nuez moscada.
  • Cuando tenga una consistencia de bechamel densa, retira y rellena los tomates con ella.
  • Espolvorea con queso en polvo vegano y gratina.
  • Sirve.


Notas.
  • Si quieres hacer la versión "no vegana" sustituye la leche de avena por leche de vaca y el queso en polvo vegano por queso en polvo normal.
  • Puedes usar cualquier tipo de leche vegetal que quieras. De avena, de soja, de almendras, de arroz, de alpiste...
  • La puedes tunear a tu gusto. Con o sin frutos secos, con champiñones, con verduras, con carne, con pescado... Simplemente has de cogerle el punto al tomate asado, y ya ves que es realmente fácil.

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